martes, 17 de noviembre de 2009

Proyecto III

Para este tercer y ultimo proyecto se nos pidió que pensemos en problemas de la vida cotidiana y que intentemos de encontrarles una solución. A continuación, una lista de los 4 problemas que si bien no son los que mas a menudo enfrento en el día a día, en el momento me pusieron de pésimo humor.

1) Extravío del control remoto: es muy común que después de pasar toda la mañana o tarde (algunos días ambos) en la facultad, llegue a mi casa y busque despejar mi mente viendo un poco de tele. Es ese el momento en el que entro a mi cuarto, busco el control y no lo encuentro por ningún lado. En ese instante me altero y empiezo a pensar en todos los lugares posibles en el que lo pude haber dejado. En fin, para evitar hacerme mala sangre, se me ocurrió instalarle al control un dispositivo que haga sonido apretando un botón a distancia (similar al de los teléfonos inalámbricos).

2) Con mucha frecuencia cuando estoy estudiando o haciendo algún ejercicio tiendo, sin querer, a tirar el lápiz, la coma, la lapicera o cualquier útil que tenga sobre la mesa. Si bien eso es causado por mi torpeza, es algo que me altera ya que lo hago reiteradas veces. Por eso, estaría bueno crear algún tipo de red o bandeja portátil que se pueda colocar en la mesa así en vez de caerse al piso, en el caso de un lápiz, quedaría reposando sobre la misma.

3) Si bien lo tengo incorporado en mi sistema, hay veces, muy pocas, que me olvido de alimentar a Winnie, mi perra labrador de 5 años, ya sea porque llego tarde a la facu o porque tengo algo que atormente constantemente la cabeza (ej: un parcial en la primera hora). Entonces se me ocurrió hacer un dispositivo que todas las mañanas suelte una taza con la comida para la perra. Por el momento no se que sistema podría llegar a utilizar, tal vez para que se active todos los días a la misma hora utilizaría un despertador y que en vez de activar la sirena de la alarma, pondría en funcionamiento el aparto, es una idea media pobre.

4) El otro día sucedió algo que no ocurre mas de un par de veces al año: se me quemo una lamparita de la luz de la cocina. Al no estar mis hermanos en casa, tuve que cambiarla yo, por lo cual tuve que ir a buscar la escalera, cortar la luz, cambiar la lamparita y volver la escalera a su lugar. En esta caso, pensé en hacer algún dispositivo para cambiar la lamparita sin necesidad de usar la escalera ni cortar la luz.